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Sacos de café convertidos en prendas de diseño únicas

En el 2015 Sylvia Calvo hizo un sueño realidad: convertirse en diseñadora de moda. Y lo hizo aplicando la sostenibilidad a su trabajo: transforma sacos de café en prendas de vestir únicas.

Sylvia Calvo en su atelier en Castelldefels

Sylvia nos recibe en su recién reinaugurado atelier de Castelldefels con la amabilidad que la caracteriza. Nos enseña con orgullo cada detalle de su pequeño estudio y las anécdotas se acumulan, cada objeto tiene una historia detrás. Hace un pequeño repaso por su biografía y nos explica que antes de llegar al mundo de la costura tuvo profesiones bien diferentes. Tras licenciarse en filología inglesa cruzó el charco y durante quince años vivió en EE.UU, donde trabajó en diferentes aerolíneas. Tras el 11 septiembre decidió volverse a España y comenzó a trabajar en la empresa familiar de barcos con su padre, “vine a pasar una temporada y al final me acabé quedando aquí”, apostilla.

EN BIOCULTURA

Su primer contacto con la moda sostenible fue, casualmente, como visitante a BioCultura Barcelona en el año 2012. Allí acudió como público a una charla sobre ecofashion con la que se quedó ‘atónita’. “Estuve más de un año sin comprar ni una pieza de ropa, empecé a buscar información, me apuntaba a todo lo que salía sobre moda sostenible…”, cuenta con entusiasmo.

“Quería crear algo que ayudase a contribuir a ese cambio de paradigma que desde entonces vi como crucial”. Y fue así como un buen día vio en aquellos grandes sacos de importación de café su oportunidad. “La idea de los sacos está relacionada con el negocio de los barcos. Veía como llegaban esos grandes sacos cargados de café, me llamaban la atención y quise saber lo que hacían después con ellos. Para mi sorpresa me contaron que le daban un solo uso y… a la basura”.

Los sacos están hechos de fibra de yute que se caracteriza por ser una fibra 100% biodegradable, reciclable y respetuosa con el medioambiente. De hecho una hectárea de plantas de yute consume 15 toneladas de dióxido de carbono y libera 11 toneladas de oxígeno. Y además, tal y como nos explica la diseñadora, plantar yute en cultivos de rotación enriquece la fertilidad del suelo para el siguiente cultivo.

OTRAS FIBRAS

Otra de las características de los sacos que atrajeron a esta catalana fueron las estampaciones.  “Los sacos tienen unas impresiones con las que yo juego en mis diseños. Me gusta conservar esos dibujos que convierten cada prenda en un modelo único”. Nos lo cuenta a la vez que nos muestra algunas telas que tiene almacenadas en el taller. Tras recoger los sacos, los lleva a lavar, “es un proceso muy laborioso”, explica. En algunas de sus creaciones combina el saco con otras fibras como el algodón orgánico, cáñamo, vaquero reciclado, etc. “Contrastar diferentes telas hace las prendas más versátiles y también me adapto a lo que quiera el cliente”.

Por: Tamara Novoa

[Este artículo es un avance a la entrevista completa que se publicará en el número 71 de la revista The Ecologist]

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