La española Bea Roxas crea Kanya, una marca de complementos elaborados con caña de azúcar

La española de origen filipino Bea Roxas lanza Kanya, una marca de complementos elaborados a partir del residuo de la caña de azúcar. Un proyecto que además de un alto impacto medioambiental tiene un fin social ya que su fabricación tiene lugar en Batangas (Filipinas) dando trabajo a una comunidad campensina de más de 40 personas.

Bea Roxas, fundadora de Kanya. | LYbarra

Estilo sostenible con impacto social. Ésta es la carta de presentación de Kanya, una marca de accesorios de moda y complementos textiles fabricados en Filipinas, que ha desarrollado un material pionero y exclusivo en el mundo de la moda a partir del residuo de la caña de azúcar.

Diseños conscientes, delicados y minimalistas que no solamente innovan por la materia prima empleada, sino que lo hacen a través de un proceso totalmente artesanal, que minimiza el impacto medioambiental para dar lugar a una fibra textil vegana y ecológica.  Más allá de la sostenibilidad ambiental, este proyecto ve la luz como una forma de sostenibilidad social. Y es que Kanya amplía los usos de la caña de azúcar para impulsar el desarrollo económico y el empleo en Batangas, al sur de la isla de Luzón. Allí reside una comunidad campesina dedicada al cultivo temporero (seis meses al año) de la caña de azúcar. Gracias a esta iniciativa, más de 40 personas pueden vivir de esta materia prima el resto del año, más allá de los meses de cultivo, con nuevos oficios y generando ingresos sostenibles y de calidad para ellos y sus familias.

Para la artífice de la marca, Bea Roxas, una española de origen filipino de 68 años, Kanya es un homenaje a la energía de Filipinas, la tierra donde nació, creció y donde ha vivido gran parte de su vida. De hecho, sus accesorios y complementos representan una vuelta a las raíces, a lo que la tierra nos da. Es un canto a las cosas sencillas de la vida. “Kanya es un homenaje al trabajo que se hace con las manos, a los materiales básicos. Es devolver a la tierra lo que esta nos da. Extraemos la materia prima con la que creamos nuestros accesorios directamente de la naturaleza, dando una nueva vida al residuo de la caña de azúcar, a través de un proceso manual y artesanal”, explica Bea Roxas.

Algunos de los complementos elaborados por Kanya. | LYbarra

A partir de ahí, Kanya ha dado forma a su colección Spring/Summer 2020 de bolsos y complementos para el hogar, creados 100% a mano, y que respiran un estilo elegante, delicado y minimalista, perfectos para conseguir un toque natural y sostenible. Esta colección, además, está formada por complementos con nombre propio. Y es que sus bolsos, neceseres, manteles, cestas o almohadones (Dessa, Leeza, Mona o Jerwin, entre otros) toman prestado su nombre de personas que, a día de hoy, trabajan para Kanya y que se han beneficiado del proyecto. Detrás de cada pieza hay una historia real personal y única. Impacto 100% para el desarrollo local.

Kanya inició un proceso de investigación con la ayuda del Philippine Textile Research Institute, entre otras instituciones, para experimentar y testar la viabilidad del desarrollo de un tejido a partir del bagazo (residuo) de la caña de azúcar. Una vez confirmado, y gracias a un capital inicial de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAid) el proyecto pudo materializarse en 2018, a través de la construcción de un centro de trabajo cercano a los campos de caña de azúcar en Batangas. Allí, los campesinos y sus familiares se convierten en artesanos, recuperando no sólo el valor integral de la caña de azúcar, sino el legado de artes y oficios de una tierra creativa y trabajadora. Kanya destina el 100% de sus ventas a generar enriquecimiento en esta comunidad, a través de la compra de materia prima a campesinos de la zona, formación y creación de empleo para las decenas de personal y artesanos contratados que intervienen en el proceso de elaboración de los complementos de la marca.

La producción global de caña de azúcar deja atrás millones de toneladas de bagazo cada año, un residuo natural cuya quema supone una importante contribución a la emisión de monóxido de carbono en la atmósfera. El proceso de upcycling desarrollado por la marca, totalmente artesanal, ha conseguido obtener una fibra natural, robusta y duradera, de máxima calidad, hasta ahora pionera en el mundo textil. Además, el bagazo no solo es reciclable, sino 100% compostable y biodegradable. Una forma de volver a comenzar el ciclo y devolver a la tierra lo que ella nos ha dado previamente.Un proceso de producción innovador y artesanal que mezcla, de forma pionera, residuo de caña de azúcar con algodón y abacá creando un tejido vegano y respetuoso con el medio ambiente.

Moda sostenible en Biocultura Coruña

Este fin de semana Galicia celebra su cita bianual con el sector ecológico y sostenible, Biocultura Coruña. Del 28 de febrero al 1 de marzo, más de 200 firmas comprometidas con el medio ambiente y la producción ética se darán cita en el recinto ExpoCoruña, adonde se espera que acudan unas 13.000 personas durante los tres días. Las entradas aún están disponibles en la web de Biocultura.

Estas son las tres marcas de textil sostenible que tendrán espacio allí:

AITOR BASTARRIKA – http://www.aitorbastarrika.com/
Tejidos teñidos con tintes naturales: seda, lino, lana y algodón. Calcetines de algodón orgánico y lana teñidos con tintes naturales, fulares, chales, turbantes, gorros, etc.

ARTESAVE – https://www.artesave.pt/
Para estos artesanos portugueses, el desecho textil es el principio de un nuevo ciclo para fibras de lana y algodón. Sus prendas están fabricadas únicamente con fibras recicladas, siendo la sostenibilidad su principal motivación.  El proceso de los hilos reciclados se inicia con la recogida de los “desechos” generados en la industria textil, que son cuidadosamente separados por color y pasan por un proceso de recuperación de las fibras sin utilización de productos químicos. Después, un grupo de creativos y artesanos crean los diseños a medida de las fibras recicladas y las tejen de nuevo.

CALCETINES MESTIZAJEhttps://www.calcetinesmestizaje.com/
Mestizaje es una marca de calcetines creada en un pueblo montañoso de Burgos. Están especializados en algodones con certificado ecológico que no hacen bolas, tienen mucha durabilidad y hacen que se sude menos, consiguiendo que nuestros pies estén más sanos y protegidos. Además sus puños no contienen goma, por lo que no impiden la circulación y sus diseños son coloridos y divertidos, ofreciendo un plus de diseño.

Además de los expositories, podremos conocer la asociación de moda sostenible FENTO, Moda sustentable galega, una iniciativa de artesanas, diseñadoras y productoras viguesas que buscan cambiar el paradigma de consumo de la moda a través de su actividad económica y el activismo social. Su presentación será el viernes 28 de febreo, a las 18:30 en el Showroom de Ecoestética a cargo de una de sus fundadoras, Violeta Bouzada Novoa.  en esta web ya hemos dado voz a algunas de sus miembros, como Marta Portela, creadora de  Monoke y los hermanos Patricia y Fran Soto, de La Canalla.

Fento, la revolución de la moda gallega

El año pasado nació en Galicia Fento, una plataforma de apoyo y divulgación de moda sostenible tras la que se encuentran un grupo de personas ligadas a la moda, el diseño y el activismo ecológico. Desde su nacimiento trabajan por crear conciencia entre la sociedad del coste medioambiental y social de la fast fashion.

Fento es la palabra gallega para denominar al helecho, una de las plantas más comunes de Galicia, presente tanto en las zonas rurales como en las urbanas. Una planta que además de simbolizar lo verde, la naturaleza, está presente en el imaginario de todos los gallegos. Este nombre cargado de simbología, fue el elegido por un grupo de gallegos ligados a los sectores de la moda, el diseño y el activismo ecológico para lanzar una plataforma de apoyo a la moda sostenible.

SEMANA VERDE
La idea surgió en 2018, pero fue en la primavera de 2019 cuando Fento salió a la luz. Lo hicieron a lo grande con un montón de actos programados para la llamada Semana verde. Una acción que se sumó a la campaña internacional de la Fashion Revolution Week, que conmemora el derrumbamiento de un edificio en Rana Plaza en Bangladesh en el año 2013 en el que murieron 1.130 personas, la mayoría de ellas trabajaban en fábricas subcontratadas por multinacionales textiles.

Durante la Semana Verde, los miembros de Fento dieron a conocer su manifiesto, basado en el concepto de ‘piensa global, actúa local’. También organizaron una jornada de puertas abiertas a diferentes talleres textiles que trabajan de forma sostenible, organizaron una mesa redonda sobre economía circular y visibilizaron su protesta con una cadena textil en la principal calle comercial de la ciudad de Vigo. Después de estos vinieron otros eventos que tal como nos explica Violeta Bouzada, portavoz del colectivo, tienen siempre el mismo objetivo: “Contribuir a que el mensaje de la sostenibilidad cale en la sociedad.”

BIOCULTURA CORUÑA
Algunos de los miembros de este colectivo van a participar en BioCultura Coruña, darán una charla el viernes 28 por la tarde en la que explicarán el proyecto, pero sobre todo incidirán sobre los beneficios de apostar por diseñadores locales que utilizan procesos y fibras
sostenibles. Desde Fento señalan que el sector de la moda sostenible en Galicia está atomizado “hay muchos proyectos pequeñitos pero que están dispersos por toda la comunidad”, destaca Violeta que añade que es “necesario unirse y crear sinergias.” El principal objetivo del colectivo es conseguir extenderse a toda Galicia.

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS?
Pero ¿quién está detrás de Fento? Si bien es cierto que la plataforma fue impulsada por diferentes marcas de moda sostenible, ahora mismo tras el colectivo también hay artistas y activistas que creen que es necesario un cambio de paradigma. Entre sus miembros encontramos los siguientes proyectos (ellos mismos nos los explican):

Mico Textil: Diseño y confección de ropa y complementos de modo artesanal siguiendo criterios de moda sostenible. Estampación y serigrafía artística textil.

La Canalla: Trabajamos ética y artesanalmente en nuestro taller en Vigo con tejidos excedentes de producción. Hacemos piezas únicas o series limitadas sin género, complementos, prendas a medida y vestuario escénico y laboral. Al mismo tiempo, tenemos una línea de ropa de cama éticamente bella, hecha en Galicia, en algodón orgánico. Puedes leer más sobre ellos en esta entrevista.

Adoptaunaprenda: nace para prolongar el ciclo de vida de prendas, que pueden ser usadas durante más tiempo. Con la colección #prendasconhistoria se consigue aumentar el vínculo emocional que tenemos con las mismas. Son prendas seleccionadas que he ido heredando,
rescatando o adquiriendo en mis viajes. Me he preocupado de escribir la historia de cada una de ellas en la web y en su etiqueta y mi ilusión es que tú puedas continuarla. En la colección NORMA no existe el residuo. Lanzamos una serie de prendas denim únicas y numeradas basadas en criterios de supraciclaje (upcycling) y residuo cero.

Oui Jane!: Este proyecto nace con un objetivo muy claro: llevar el feminismo a la cadena de valor textil. La gran mayoría de las personas que trabajan en el textil a nivel global son mujeres, pero también son las que sufren la precariedad existente en el sector. Es por esto que hemos buscado talleres y proyectos sociales relacionados con el textil liderados por cooperativas de mujeres o talleres que ofrezcan mejorar las condiciones de vida de las personas.

Cetácea: Estudio de diseño creativo sostenible con una misión: ¡Salvar el mundo! Es un proyecto vital y una ilusión por crear cosas bellas, pero también conciencia y cambio. Trabajamos con materiales cuyo impacto medioambiental sea el menor posible, con talleres locales o de proximidad que respetan y valoran a sus trabajadoras. Y rechazamos el uso de materiales de origen animal, porque que alguien pierda la vida para producir lo que sea nunca será sostenible.

Fenosita: Creaciones artesanales, únicas. Firma nacida de la necesidad de alargar la vida de los usos de los productos.

Atlantic Republic: Creemos en la proximidad, en las relaciones locales y cercanas como base fundamental para un desarrollo sostenible a nivel global. Nuestras prendas están hechas a partir de materiales respetuosos con el medio ambiente, buscando la mayor minimización posible de los impactos negativos de su producción sobre los ecosistemas.

Cose que te Cose: Taller de costura. Especialista en confección del hogar (cortinas, estores, cojines…). Confección de ropa a medida. Se hacen arreglos de todo tipo. Artesanía en tela.

Xiro: Marca de ropa vaquera producida en Galicia de forma sostenible y ecológica. Nuestras prendas están confeccionadas con tejidos orgánicos y certificados, libres de sustancias nocivas, y su producción se realiza de forma respetuosa con el medio ambiente, cuidando la trazabilidad desde el origen al producto final, impulsando la economía local y respetando los derechos de los trabajadores.

Monoke: Marca sostenible que vela por cuidar a personas, animales y entorno, cuyas prendas son ecológicas ayudan con donaciones a asociaciones benéficas.

Le Chanelas: Ropa divertida, cómoda y comprometida con la naturaleza y las personas para niños y mayores. Tenemos una línea de ropa ecológica, hecha con algodón orgánico certificado y tintas al agua, con temática en las ilustraciones de animales en peligro de extinción, este año dedicado a los osos polares.

UTDM Studio: UTDM Studio nace en 2012 con la inquietud de crear proyectos de edición limitada, englobando diferentes formas de expresión artísticas, tal como la estampación serigráfica. Bajo la premisa de slow fashion & sustanaible, diseñamos y confeccionamos desde Galicia, utilizando tejidos ecológicos, reciclados o con certificacion Oeko Tex—100 y añadiendo detalles novedosos realizados en impresión 3D.

Seiriz: accesorios macarras con un toque naive, hechos a mano con excedentes textiles.

_DOX: diseño made in Galicia de complementos para fiesta, rave y festival, hechos reutilizando sobrantes de otros proyectos textiles y/o con materiales sostenibles. Todo piezas únicas, hechas de una en una. recycle, reuse, rave, repeat.

Cinco relojes de madera para regalar la noche de Reyes

En vísperas de la noche con más regalos del año, hacemos un repaso por las marcas de relojes éticos más importantes de España. Todas las propuestas que aquí os presentamos vienen de empresas que tienen sus raíces en la conservación del medio ambiente y la producción ética de sus productos, por eso la mayoría de estas  joyas están construidas en madera y producidas artesanalmente en España con diseños originales, pero atemporales.

MAM 

Es una marca de moda ética y sostenible de Barcelona que además de relojes de madera producen un pequeño catálogo de joyas elaboradas en metales nobles. Su filosofía es la de crear piezas únicas donde la naturaleza y la vida urbana se unen con elegante simplicidad y de fomentar la creación de una comunidad creativa unida por el respeto hacia el medio ambiente.

Feel Wood watches (en la imagen)

Feel Wood nace en Barcelona, de la mano de dos hermanos con espíritu emprendedor y sostenible, con ganas de cambiar lo tradicional y diseñar relojes diferentes, relojes hechos de madera natural con correas intercambiables.Ofrecen relojes exclusivos con diseños minimalistas y elegantes, cuidando los detalles de cada una de sus piezas. Lo mejor es que detrás de cada producto hay una concienciación con el medio ambiente y el cambio climático. Es por eso que por la compra de un Feel Wood se destina una parte de los ingresos a la asociación de plantación de árboles One Tree Planted.

Ecoopsbrand

Diseños minimalistas inspirados por la naturaleza. Utilizan materiales orgánicos para convertirnos en una marca 100% ecofriendly.Para las fabricación de nuestras patillas, utilizamos madera con certificado FSC, la cual se obtiene de fuentes sostenibles y favorece la reforestación.Nuestras monturas están hechas con PET reciclado, es decir, que por cada gafa que fabricamos, estamos reciclando el equivalente a 4 botellas de plástico. Plástico reciclado 600kg  y sumando.

Laswood

Laswoodte ofrece una selección de relojes de madera de pulsera personalizados con grabado para hombre, mujer o parejas. Conscientes de la importancia de proteger el medio ambiente, esta marca apuesta por la moda ecológica, con relojes de madera ecológicos, antialérgicos, resistentes y muy agradables al tacto gracias a que están hechos de ébano, arce y nogal, procedentes de fuentes sostenibles.

Ticsilver

Ticsilver es una marca de relojes y joyas elaborados en madera y filigrana cordobesa en plata. Sus esferas son personalizables con los motivos y dibujos preferidos por los clientes, por lo que están especialmente indicados para hacer regalos originales.

Mikel Feijoo, SKFK, “Ser 100% sostenibles significaría dejar de producir. Nuestro objetivo es reducir al mínimo el impacto negativo”

SKFK es uno de los mejores ejemplos de cómo una marca de moda convencional se puede convertir en sostenible. Ahora, son pioneros en temas de sostenibilidad y su caballo de batalla es reducir al mínimo las emisiones de carbono. Hablamos con Mikel Feijoo, responsable de la marca.

¿Cómo nació SKFK?

Yo vivía en Londres y compraba ropa de segunda mano para vender en el País Vasco y pagarme los viajes. Con el tiempo monté una tienda, traía cosas que aquí no había y nos fue bien. Después montamos una línea de camisetas y fuimos a los festivales a venderlas. Así fue cómo nació la marca.

¿No venías del mundo de la moda?

No, yo hice Geografía e Historia. Allá por el 91 empecé a traer ropa y en el año 96 saqué mi propia línea de camisetas, tres años después lancé una línea de moda completa. Era un estilo streetwear y encontró su hueco. Pero es una marca que ha ido evolucionando en estos 20 años de una manera notable. Después de 40 colecciones, para visibilizar esa evolución hemos hecho un cambio de nombre de Skunkfunk a SKFK. Queremos poner el foco en todas las acciones que estamos haciendo en términos de sostenibilidad.

¿Cuáles son esas acciones?

Creo que hemos sido ejemplo de transformación de una empresa de moda convencional a sostenible. Ahora queremos mostrar que también es posible como organizaciones empresariales y como individuos minimizar y compensar las emisiones de carbono.

¿Cómo lo estáis haciendo?

El primer paso fue saber cuáles eran nuestras emisiones de carbono, nos llevó 6 meses medirlas. Ahora tenemos una pauta para reducirlas en cada campaña. Medimos desde el transporte al trabajo, el transporte de mercancías, consumos energéticos de los 1.000 metros cuadrados que manejamos de superficie comercial, almacenes y línea de fabricación. Queremos conseguir reducir estas emisiones. Ya lo hicimos el año pasado y visibilizamos esa reducción en las prendas. Mediante una App puedes ver la cantidad de emisiones por prenda y la comparación con lo que hubiera supuesto hacerla de manera convencional. Queremos visibilizar que el consumidor tiene un poder que es el de elegir. Cada euro que gastamos está construyendo un mundo u otro.

¿Es responsabilidad de todos caminar hacia un mundo más sostenible?

Como empresario estoy un poco cansado de que todo el tiempo se ponga el dedo en el ojo a las empresas, cuando las empresas en realidad hacemos lo que el consumidor demanda. Si hay comida basura es porque hay gente que la come, si hay ropa basura es porque la gente la compra.

¿De cuánto fue la reducción que conseguisteis el año pasado?

Varía de unas prendas a otras, pero una media del 20%. Además, ahora toda la energía que consumimos es energía verde de Goiener (una cooperativa vasca) y el paso que estamos dando este año es la compensación. Lo que no podemos reducir, tratamos de compensarlo. Estoy seguro de que esto va a ser de imperativo legal de aquí a no mucho tiempo. Que cada empresa sepa cuáles son sus emisiones y que esté obligada a compensar por estas emisiones.

¿En qué momento decidiste dar el salto de la moda convencional a la moda sostenible?

Cuando fuimos a Asia en el 2003 y vimos cómo se producía, me llevé las manos a la cabeza. Decidimos cambiar, fue un proceso complejo: cambiar las fibras, los procesos, intentar cambiar la forma en la que trabajaban nuestras fábricas…

¿Qué fibras empleáis ahora?

Fibras unas cuantas, pero tejidos más de 60. Nosotros diseñamos muchos de nuestros tejidos para que puedan ser certificados sin que se nos escapen de precio.

¿Esos tejidos de que fibras están hechos?

Las fibras principales son algodón 100% orgánico, tencel que son celulosas de pulpa de madera; hemos utilizado hemp, lino, algodón reciclado, polyester reciclado, rami que es fibra de un tipo de ortiga.

¿Dónde producís?

La producción principal está hecha en China, India, Portugal y algo menos en España. Nosotros siempre decimos que lo importante no es dónde lo hagas sino cómo lo hagas. Por eso en que la certificación es lo que te da la credibilidad.

¿Pero no es contradictorio producir fuera si vuestro objetivo es reducir emisiones?

Tiene menos impacto de emisiones una prenda traída por barco de China, que una traída de Rumanía (que es Comunidad Europea) en camión.

Pero si la produjerais aquí las emisiones serían menores.

¿Pero los tejidos de dónde vienen?

Y ¿si consiguieseis obtener tejidos de aquí?

La gente no pagaría el precio. De hecho, hemos traído a BioCultura prendas a precio normal de colección y la gente nos dice que es muy caro… La ropa es un artículo de lujo, siempre lo ha sido. La de la moda es la cadena de valor más larga que existe, pero se ha llegado a convertir en un artículo de usar y tirar con el fast fashion. Ahora ¿quién está pagando el verdadero precio? No lo está pagando el consumidor, lo está pagando la cadena de valor.

¿Cómo ves el sector de la moda sostenible en España?

Es un sector en alza. Pero tiene todavía muy poco peso y aún encima hay mucha confusión sobre qué es sostenible y qué no es sostenible. Por eso a nosotros la certificación nos parece tan importante. Porque es una cadena de valor tan larga que es muy complicado hacer la trazabilidad por uno mismo, por eso necesitas a certificadoras que hagan ese trabajo.

¿Ves algo positivo en el hecho de que las grandes marcas del fast fashion ahora también saquen una línea ´bio’?

El único hecho positivo es que sube la demanda de fibras sostenibles. Pero no deja de ser un lavado de cara. Una empresa de fast fashion tendría que cambiar su modelo de negocio para ser sostenibles y eso no lo pueden hacer porque sería suicidarse.

Hay dos pensamientos: Los que consideran que es mejor utilizar lo que ya está fabricado porque es más sostenible que volver a generar nuevas prendas y después están aquellos que opinan que eso no es sostenible porque esas prendas no están hechas con tejidos orgánicos.

El plástico en sí no es malo, es el uso que se le dé después. Tú no te pones una chaqueta de polyester contra la piel, nosotros utilizamos el plástico en prendas exteriores. Y no seamos hipócritas porque nuestro día a día está lleno de plásticos. Nuestro objetivo no es ser 100% sostenibles porque eso sería dejar de producir. Nuestro objetivo es reducir al mínimo el impacto negativo y ese camino es infinito, pero nunca va a ser 100%. A nadie le hacen falta más prendas, a nadie le hace falta SKFK.

¿En qué país vedéis más?

Vendemos en treinta países, pero tiene más que ver con regiones que con estados. Por ejemplo, en Flandes vendemos mucho, en Cataluña, País Vasco, Bretaña, Normandía, en el área de Berlín y en el norte de California. Tiene que ver con el estilo, la renta per cápita, compradores más comprometidos… Aunque nuestros clientes nos compran porque les gusta nuestra ropa, la sostenibilidad es un plus para ellos.

Os diferenciáis de otras marcas de moda sostenible en que el diseño es una parte importante en vuestras prendas

Es una parte esencial. Y es lo que augurará el éxito de la moda sostenible, que sea moda. Hay ciertas personas que tienen una necesidad de vestir con prendas más amigables para la piel, pero la moda es algo más que eso. Es un tema aspiracional, emocional…

También ofrecéis la opción de alquilar vuestra ropa.

Sí, se llama SKFK circular closet. Hay cosas que te gustaría poner, pero sabes que las vas a vestir dos veces al año. Creemos que es una parte del futuro de la moda y hemos apostado por ahí.

SANTI MALLORQUÍ, ORGANIC COTTON COLOURS, “Hay marcas que utilizan plástico reciclado porque les sale al precio de la moda convencional y pueden decir que son verdes”

Organic Cottons Colours fue una de las primeras empresas en apostar por la moda sostenible en nuestro país. Ahora, además de marca son proveedores de tejido e hilo. El algodón y su proyecto social en Brasil son sus pilares. Acaban de lanzar OCC Market, una plataforma que une a pequeños diseñadores para que puedan adquirir tejidos orgánicos a precios competitivos. Hablamos con Santi Mallorquí, CEO de Organic Cotton Colours, que acaba de recibir el premio BioCultura.

¿Qué momento está viviendo el sector de la moda sostenible en España?

Nosotros tenemos dos visiones, una como marca y otra como proveedor. Es sano que no deje de salir trabajo como proveedor porque eso significa que van a salir cosas nuevas al mercado. Estamos en un momento de mucho crecimiento, hemos igualado la facturación del año pasado en los primeros tres meses de este año. Es muy bonito ver que hay creatividad y ganas por hacer cosas. Otro tema es saber si estos proyectos van a funcionar y cómo se van a posicionar en el mercado, que no es fácil.

Como marca nosotros tenemos un cliente muy exigente, busca algo muy puro y específico y hay pocas marcas que hagan esto, por no decir casi ninguna. Estamos incrementando ventas, pero no en la medida de como proveedores.

¿Ves entonces que hay mayor crecimiento de emprendedores que quieren apostar por montar una marca de moda sostenible y no un crecimiento tan grande entre los compradores?

Una persona que empieza ahora en el mundo de la moda tiene que pensar así, no hay otra manera. Si quieres introducirte en un sector tienes que vislumbrar que es lo que va a venir, porque sino ya estás atrasado. Ahora bien, hay que separar entre los que saben lo que esto significa y los que piensan que esto es una tendencia y esperan continuar ofreciendo moda al mismo precio.

¿Hay confusión?

Hay muchas marcas que aún se piensan que el futuro inmediato es producir en base a reciclar plásticos. Pero el plástico reciclado es plástico que genera microplásticos en mayor medida que el plástico puro. Contribuyen a que el consumidor piense que por tratarse de plástico que viene de los océanos no le va a hacer daño al planeta.

Ellos argumentan que es plástico que ya se ha producido y el reciclarlo es una forma de volverlo a meter en la cadena de manera que no se convierta en un residuo.

Hay mucha gente que cree que los coches eléctricos son muy verdes, tienen una parte que sí, pero otra no. Hoy en día ya se sabe que los coches eléctricos no van a representar el futuro de la movilidad. El caso del plástico es parecido. Hay marcas que utilizan plástico reciclado porque les sale al mismo precio que producir en convencional, pero esto les permite decir que son verdes. Es el negocio perfecto porque al mismo precio, consiguen ser verdes.

También hay quien arguye que vestir plástico no es saludable.

No estamos consumiendo orgánico solo por el Planeta o solo por la cadena de producción, que también, la salud del destinatario final no se está teniendo en cuenta. Parece que no nos afecte la ropa. Sí lo que comemos, sí la cosmética, pero la ropa no… Nuestra empresa se basa en primera instancia en hacer algo bueno para el consumidor final.

¿Hay algún estudio que explique las consecuencias que puede tener el vestir plásticos?

Comienza a haber estudios. Sobre todo, en ropa deportiva, de como actúan las prendas hechas con plástico con el sudor sobre nuestra piel. Lo primero que tenemos que hacer es cambiar la legislación para prohibir utilizar tanto plástico, pero tenemos que dar alternativas reales para poder substituir este plástico. La filosofía de Ecoembes de consume plástico que nosotros lo reciclamos no sirve.

Lo difícil es que el mensaje llegue a la gente que activamente no lo busca, ya que el mensaje que le está llegando es el de las grandes cadenas.

Si tu te compras un artículo que supuestamente es verde en una gran marca y lo has hecho porque es verde, vas a comentar con tus allegados qué ha motivado tu compra. Cuando hagas esto alguien te va a salir al debate. Si lo hubieras comprado, aunque no fuesa verde, significa que eres un cliente que aún está verde y tiene que hacer su camino, como todo el mundo.

¿Cómo ves tú la situación de España en comparación con otros países?

Está claro que Europa nos lleva ventaja. Las nuevas generaciones están muy por encima de las leyes reales que tenemos en este país. En países del norte se rebaja impuestos a aquellos que reciclan correctamente y aquí estamos con Ecoembes que no hace su trabajo.

¿Vendéis fuera de España?

Vendemos el 55% a otros países. En Ámsterdam, Bélgica, Alemania tenemos representantes. Como marca no hemos potenciado la exportación de nuestros artículos a través de tiendas, pero sí que vendemos online al usuario final. La realidad es que vendemos más en España que en Cataluña y más fuera que en España.

Sois pioneros haciendo moda sostenible.

Hace 25 años la moda sostenible no era tendencia. Hoy en día eso está cambiando y eso nos está dando un auge importante. No obstante, nunca perderemos de vista quién nos compró desde el inicio. Y eran personas que fisiológicamente necesitaban estos tejidos puros. Esta gente no solo sigue existiendo, sino que aumenta. Cada vez hay más casos de psoriasis, alergias de piel, dermatitis, electro sensibilidad…

¿Cómo nació Organic Cotton Colours?

Angel Sainz empezó el proyecto en el 92, yo cogí sus frutos hace 8 años intentando seguir la misma filosofía.

¿Cómo llegaste tú a Organic Cotton Colours?

Tenía un blog para divulgar ecotendencia que se llamaba cooliflower. Quise vender camisetas a través de ese blog y eso me dio pie a conocer a Ángel y a Organic Cotton Colours y a producir estas camisetas con él. Pasé a estar 3 años con él. Ángel no veía continuidad en lo que había hecho y yo encontré la horma del zapato que me faltaba para dedicarme en cuerpo y alma a esta causa en un sector que desconocía. Yo no vengo del sector textil y por lo tanto ha sido muy motivador. Cuando llegas a un sector nuevo es bueno porque no tienes ciertos prejuicios para cambiar las cosas y es lo que hemos hecho. Dando facilidades para que junto con otras marcas se produzca un cambio.

Cultiváis el algodón en Brasil.

Sí, solo admitimos cultivos familiares, que tengan los cultivos en propiedad que estos cultivos no excedan una hectárea, no queremos grandes agricultores y solo aceptamos agricultores que cultiven de manera agroecológica. Es decir, que planten alimentos además de algodón en esta hectárea en propiedad.

¿Y cómo lo controláis?

Estando en el terreno. Tenemos una filial creada allí, hay una persona que se encarga de hacer toda la comunicación con los agricultores. Estamos en contacto con distintas asociaciones y grupos de agricultores en tres estados.

Nosotros no solo compramos algodón, sino que contratamos agricultores. Una vez forman parte del proyecto es infinita la relación que establecemos con ellos. Es decir, nosotros nos comprometemos a comprar todo el algodón que puedan producir cada año a un precio pactado.

¿Y si no consiguieseis darle salida a todo ese algodón?

Podemos hacer esto porque tenemos otro origen de algodón que es Turquía. El trabajo es nuestro de nunca exceder nuestras necesidades para que no nos salga por las orejas. Tenemos una propia bolsa interna que fluctúan los precios, nosotros no vamos a estar dispuestos a vender hilo a un precio muy bajo cuando tenemos demanda para vender tejidos o prendas acabadas. Pero si tenemos mucho algodón abrimos y bajamos los precios del hilo. Al final es el natural thinking. Solo podemos obtener algodón una vez al año y nunca sabemos cuánto porque depende de la lluvia. En función de eso le damos salida y priorizamos: Primero nuestra propia marca, luego producir para otros, después crear tejidos y en última instancia hilos.

“OCC Market es una plataforma que permite a pequeños diseñadores comprar un metro de tela a precios competitivos”

¿Qué es OCC Market?

Una plataforma digital orientada a diseñadores independientes. Todas las pequeñas marcas tienen los mismos problemas. El primero es encontrar tejidos orgánicos y el segundo el precio que tienen que pagar por estos tejidos. Esta plataforma lee los deseos de esta gente para convertirlos en propuestas. Cuando la propuesta recibe el suficiente apoyo de distintos usuarios producimos el tejido que necesitan. Al hacer esto, nosotros podemos ofrecer unos precios muy competitivos. De manera que puedan pedir un metro a un precio tan competitivo como el de una gran marca que compra 400.

Vosotros que sois productores de fibra e hilo, ¿alguna gran marca se puso en contacto con vosotros?

Muchas. Pero también he cogido experiencia y ya no me hace tanta ilusión. Nuestra realidad está tan distante de la suya en términos como condiciones de pago, cantidades, disponibilidad, filosofía de trabajo y necesidades son muy diferentes… Es preferible crecer de una manera orgánica, creo que hay vivir más tranquilos y saborear la evolución de la empresa en consonancia con su filosofía.

Ahora que las grandes marcas también se suman a lo eco. ¿Cómo diferenciaros?

La gran disyuntiva que encuentran las pequeñas empresas es que tiene que invertir dinero en dar información que no mejora el artículo que ofrecen. OCC Guarantee (Turquía) tiene la certificación GOTS que OCC Esentials (Brasil) no. Adquirir esta certificación supondría un extracoste sobre el coste que tiene, que ya es más elevado, y lo haría todavía más inaccesible. Sinceramente, quien no se crea lo que estamos haciendo en Brasil que compre lo de Turquía. Yo si tengo que aconsejar en términos de impacto social y medioambiental aconsejaría Brasil, tenemos unos términos mucho más elevados de lo que exige GOTS. Es por eso que creamos nuestra propia certificación.

“No creo que se audite igual a una industria textil de Japón, España o Portugal que a una de China, Pakistán o India”

¿Pero no crees que para el consumidor es difícil diferenciar al haber tantos certificados?

No hay legislación mundial del cultivo y procesamiento de los cultivos de tejidos como sí que hay en el sector de la alimentación. El textil no funciona así, tenemos un montón de certificaciones. Lo que puedo sugerir al cliente es que rasque un poco. Trate de inmiscuirse un poco en la filosofía de la empresa, conocer qué hacen… y luego valorar si le merece la pena o no. Lo fácil es ir al tienes o no tienes sello. Pero la realidad es que yo he estado en India y en muchos países que tienen sello y lo que he visto detrás no me ha gustado. No creo que se valore igual el sello si auditas a una empresa en Japón en España o en Portugal que si lo haces en China en Pakistán o en India…